Una mirada y posicion desde el sindicalismo sobre el COVID-19

Desde que el 23 de enero de 2020 las autoridades de China aislaran la ciudad de Wuhan, debido al creciente número de infectados con el nuevo virus COVID-19, en la actualidad la OMS declara que la pandemia del COVID-19 asciende a 208, 349 casos confirmados en 170 países y 8272 personas han perdido la vida por haber contraído este virus. En la región de las Américas cada día que pasa se notifican más pacientes y muertes debido al coronavirus. En otros países y principalmente en Guatemala, esta situación se veía con indiferencia y falta de total responsabilidad. El sistema económico y político impuesto históricamente, nunca se ha centrado en valorar, mucho menos en proteger, la salud y la vida de las grandes mayorías.

Entonces, el actual gobierno enfrenta aún y más graves problemas estructurales, debido al rezago en la atención social y económica de las grandes mayorías. Desde la escases o falta de agua, la pobreza extrema, los bajos salarios que apenas alcanzan para medio comer menos para estar comprando desinfectantes o alcohol en gel. El gran porcentaje de la población ni siquiera puede alimentarse bien. El sistema de hospitales y centros de salud totalmente deficientes y por lo tanto en permanentemente crisis. Junto con todo esto la terrible corrupción, la evasión o no pago de impuestos de los grandes poderes económicos.

En relación al enfrentamiento de esta pandemia, debemos ser categóricos, hemos sido simples observadores y no se ha actuado de forma tan eficiente y rápida como lo han hecho las autoridades chinas, quienes manejaron y trataron de contener la epidemia, al grado que en 10 días fueron capaces de construir un hospital nuevo para atender a los contagiados. Sin embargo, en la región latinoamericana y en especial en nuestro país, desde esa fecha hasta el momento la situación se ha ido deteriorando, empeorando las condiciones de vida.

La clase trabajadora guatemalteca ha estado completamente desprotegida social y económicamente, los hospitales han estado por años desabastecidos de medicamentos y de camas para atender la demanda normal. Recordemos que el gobierno anuncio, a inicios del año, que incrementaría el presupuesto al ejercito cuando vivimos en tiempos de paz, esperemos que ahora con la crisis que vivimos reconsidere esta acción. Pensemos entonces que ahora el coronavirus ha entrado al territorio guatemalteco y aunque el gobierno de Giammattei haya declarado Estado de Calamidad, nos preocupa un posible desastre que tendrá también implicaciones económicas, como las que ya está teniendo a nivel internacional. Estos problemas económicos afectaran más a la los pobres y no tanto a los grandes empresarios, al contrario ya están abusando y aprovechándose de la situación. El presupuesto nacional se ha destinado a comprar armas y aumentando el presupuesto a Gobernación y no al Ministerio de Salud, en vez de medicinas, construcción de más hospitales, centros de salud modelo, etc., en vez de lograr el acceso a la salud para todos.

Nosotros como parte del movimiento sindical hemos estado demandando que los salarios se incrementen porque también vemos que lo que la mayoría gana como salario mínimo en la economía formal no alcanza para afrontar los precios de la canasta básica ampliada, mucho menos alcanzara para hacerle frente al padecimiento del coronavirus. Ante las disposiciones asumidas por el presidente de la Republica, DEMANDAMOS que se protejan y garanticen los derechos humanos y laborales, se garanticen las condiciones de trabajo actuales, principalmente en el sector Agrícola y trabajo informal, tanto en los Contratos Laborales, en el Código de Trabajo, en los Pactos Colectivos, en la Constitución Política de la República de Guatemala y en los Convenios Internacionales ratificados por el Estado de Guatemala. No permitir más voracidad y abusos empresariales, somos trabajadores y trabajadoras, no colaboradores, y todos tenemos obligaciones y derechos tanto la clase trabajadora como los empresarios y debemos cumplirlas en igualdad.

Hay que recordar también que los trabajadores del país, quienes más están en situación de vulnerabilidad son los que se ubican en la economía informal, es decir, alrededor del 70% de la PEA del país estará sufriendo grandemente la pandemia. Ellos no tienen cobertura de la seguridad social, de ellos depende por completo el ingreso diario. En Guatemala no existe una red de bienestar social que pueda proteger y dar ayuda a estas personas que están desprotegidas. Otros gobiernos ya están tomando medidas para proteger a este contingente social.

No es posible que hasta que se pierde la vida de seres humanos el Estado inicia a tomar con seriedad casos positivos de covid-19, las iniciales acciones del gobierno de Giammattei fueron irresponsables, por qué no se hicieron públicos los casos del Virus Covid-19 y, hasta que sucedió una muerte por esa enfermedad es que vimos un cambio de rumbo en las autoridades nacionales. Preocupa que no hay un entramado institucional que pueda detectar los casos, además que la política mezquina empresarial tratando de evitar la debacle económica, siga forzando a sus trabajadores a asistir a los centros de trabajo sin cumplir los discursos del Presidente Giammattei. Los empresarios deben cumplir con las regulaciones, ya en las farmacéuticas y otros comercios, se han elevado los precios de manera abusiva. ¡Esto debe parar y donde está el cumplimiento de sanciones que ha dicho el señor Presidente y la DIACO!

Millones ya se están perdiendo en varias industrias fuertes de países desarrollados. Otra crisis financiera esta cercana, tanto grandes como pequeñas empresas van a colapsar. En medio de esto, todos somos humanos, de nosotros y las medidas que se tomen podremos salvarnos de la completa aniquilación.

Señor Presidente, es urgente un nuevo pacto social, e incluso necesario, tenemos que pensar con antelación como afrontar la crisis económica, mucho se le ha dado a la clase empresarial dominante y por ello han acumulado demasiada riqueza por parte del Estado corrupto a través de la historia de este país. Es hora que las necesidades del pueblo sean escuchadas y principalmente atendidas e incluidas, fundamentalmente las de los más pobres. Un mundo más humano es posible, solo distribuyendo la riqueza con equidad con quien la produce y no sólo con quienes ponen el capital…

¡NO MAS PRIVILEGIOS A LOS DE SIEMPRE, EL PUEBLO POR AÑOS HA ESTADO EMPROBRECIDO Y ABANDONADO, ¡BASTA YA DE EXCLUSION Y MARGINACION!

¡NO MAS DEMAGOGIA DE LOS GOBIERNOS Y GRANDES EMPRESARIOS!