El movimiento sindical y popular autónomo guatemalteco y los sindicatos globales Guatemala.

El movimiento sindical y popular autonomo guatemalteco y los sindicatos globales guatemala.

ESTE 20 DE OCTUBRE 2019, EN EL MARCO DE LA CONMEMORACIÓN DEL 75 ANIVERSARIO DE LA GESTA REVOLUCIONARIA DE 1944

ANTE LA OPINON PÚBLICA NACIONAL E INTERNACIONAL

MANIFIESTA

Que el movimiento sindical guatemalteco y diversas organizaciones populares conmemoramos, hoy 20  de octubre  del  2019, los  75 años de la gloriosa gesta revolucionaria del 20 de octubre de 1944, como un hecho trascendental y una gran hazaña en la historia del pueblo organizado de Guatemala.

Los dirigentes y sus bases vieron que era necesario elevar su nivel de organización para fortalecer las jornadas de luchas. Realizando para entonces masivas manifestaciones y otras formas de lucha contra las políticas de opresión, militarización y la severa explotación de la fuerza de trabajo de la clase trabajadora.

10 años  antes,  entre  1932  y 1933,  los  sindicatos  de Guatemala  se levantaron  contra la  dictadura de Ubico, lo  que fue los inicios  del descontento  contra  dicho  gobernante, porque mantenía al  pueblo guatemalteco sometido a salarios de hambre sin ninguna prestación laboral y condiciones de trabajo de esclavitud.

Junto con ello  continuo el despojo de las mejores tierras al campesinado y pueblos originarios,  como  ocurre  en nuestros días en la franja  transversal del norte,  asimismo  se profundizo la negación del acceso a la educación y salud, escasez y precarias condiciones de vivienda, arraigado racismo y machismo, métodos de represión y terror contra quienes reclamaban y defendían sus derechos humanos y que demandaban la construcción de un estado de democracia plena con justicia social y sobre todo plena libertad. Ante las políticas  públicas  dictatoriales que se  establecieron con el apoyo del empresariado de la época.

Un resultado de esas grandes y constantes luchas del pueblo organizado fue la unidad y las sólidas alianzas de todos los sectores que tejieron un entramado social cohesionado logrando acumular la fuerza, para derrocar a Jorge Ubico y terminar con el ciclo de dictaduras que le antecedieron.  Gobiernos antecesores que,  también fueron gobiernos opresores y explotadores del pueblo.

Todos estos gobiernos solo beneficiaron y protegieron los intereses de terratenientes, grandes empresarios nacionales y transnacionales, principalmente de Estados Unidos. Está claro que ese sistema y políticas de gobierno se estructuraron e impusieron para favorecer intereses privados, desde la invasión de los españoles.

Es con el trasfondo de esta herencia maligna que la revolución del 44 crea importantes espacios de libertad y profundos cambios ante los problemas estructurales que enfrentaba Guatemala.

Se abre la oportunidad de la construcción de otra Guatemala, de un nuevo amanecer con leyes y aplicación de políticas públicas de justicia social y de libertad diseñadas correctamente para el bien común para lograr y encausar hacia el progreso nacional, leyes y políticas que fueron promulgadas primero por la Junta de Gobierno Cívico, y luego en los gobiernos de Juan José Arévalo Bermejo y Jacobo Árbenz Guzmán.

El objetivo fundamental de estos gobiernos revolucionarios fue modernizar y diversificar la economía del país. En menos de una década del periodo revolucionario se incrementó más del 100% el salario mínimo, lo cual fortaleció la producción y economía interna, ya que se elevó el consumo y se mejoraron los niveles y calidad de vida de la clase trabajadora y sus familias, es decir, se puso en alto a Guatemala a nivel nacional e internacional.

Sigue siendo muy importante que la clase trabajadora, los pueblos originarios, estudiantes, amas de casa, profesionales, religiosos y principalmente la juventud y pueblo en general, se interesen y hagan el esfuerzo de analizar, identificar, reconocer y darle la importancia que merecen las políticas de los gobiernos revolucionarios de Juan José Arévalo Bermejo y Jacobo Árbenz Guzmán. Ya que desde 1954 hasta la fecha ningún otro gobierno ha producido tantos y tan grandes cambios y beneficios para las mayorías del pueblo, como lo hicieron estos hombres y mujeres revolucionarios visionarios del futuro de desarrollo de la patria.

Conocer los cambios profundos que se lograron durante los 10 años de la Primavera Democrática es fundamental, para organizarnos mejor en este ideal y defender las conquistas que aún subsisten, después de la lista de gobiernos post-revolucionarios y los voraces empresarios que cooptaron a los gobernantes, diputados y alcaldes  desnaturalizando el  motivo  de razón de ser de una República  y de la democracia real efectiva y participativa. Lograron que Guatemala fuera  exportador  de  hombres  y  mujeres  debido  a la violencia  política  y  económica  ejercida y a las hambrunas sufridas por la niñez guatemalteca.

No podemos permitir que los logros de la lucha del pueblo del 44 nos los arrebaten, por quienes durante años han acumulado tanta riqueza y que mantienen bajo su control a los gobernantes e instituciones de gobierno desde 1954.

La revolución demostró que todo cambio que beneficie a las mayorías de una sociedad también beneficia a un país entero. Sin embargo, hoy todavía existen mentalidades retrogradas que piensan que el beneficio particular se tiene que conseguir con el sacrificio de las mayorías.

Defender los ideales y conquistas revolucionarios solo será posible con organización del pueblo, en los barrios, colonias, asentamientos, aldeas y en los centros de trabajo y construyendo unidad, estamos hablando de amplias alianzas con otros sectores populares, para impulsar la transformación política y social tan necesaria que necesita nuestro país.

Ya que fue de esa manera como lo hicieron en 1944, de lo contrario no hubiese sido posible el logro de la gloriosa Revolución del 44. De no entenderse esto, los cambios necesarios en las condiciones de trabajo y de vida, los aspectos más relevantes de política y la economía nacional, no se lograrán.

Estamos conscientes que solo con el cambio repetido de presidentes de la republica  presentados por partidos políticos  cooptados, de mentalidad  tradicional, financiados ilícitamente por el poder económico y otras mafias; es por eso que debemos pensar la clase trabajadora, campesinos, pueblos originarios, mujeres y otros sectores populares en construir un movimiento social y político de amplio pensamiento democrático popular y revolucionario para que sea la alternativa de los cambios estructurales que son urgentes realizar. Para librar mejores y grandes luchas contra el poder hegemónico explotador y sus políticas neoliberales y el modelo extractivista destructivas del medio ambiente, empobrecedoras de las y los trabajadores, la unidad es fundamental, así como debe ser nuestra activa participación para ejercer plena ciudadana.

Los inmensos cambios y beneficios que realizaron y nos heredaron, los gobiernos revolucionarios, a la clase trabajadora y a sus familias, a los pueblos originarios, al campesinado, a mestizos y ladinos pobres, se lograron por las permanentes movilizaciones de todos los sectores convencidos de los valores democráticos, por lo que es un hecho enorme para Guatemala que subsistan algunos de esos logros y  beneficios hasta hoy.

Dentro de los ejemplos más destacados de la revolución del 44 podemos mencionar: la creación del  Seguro  Social que funciona  a pesar del  boicot  permanente del gobierno que no  contribuye  ni como patrono y del comportamiento delincuencial de algunos  patronos  privados que se apropian de las contribuciones de los trabajadores porque no lo entregan al IGSS, proyectaron mayor inversión en educación pública y las innovadoras Escuelas Tipo Federación; creación del primer Código de Trabajo, la lucha  contra  el monopolio de la comunicación con la Construcción de la carretera al Atlántico; la lucha  contra el monopolio de la energía eléctrica con la construcción de la Hidroeléctrica Jurum Marínala; la Reforma Agraria; la construcción de la Ciudad Olímpica; el otorgamiento de la Autonomía Universitaria a la Universidad de San Carlos y a las Municipalidades; la plena libertad a la clase trabajadora para organizarse en sindicatos; libertad para organizar Ligas Campesinas y Cooperativas y  la total defensa a la soberanía política y económica de Guatemala.

Todos los cambios antes mencionados no fueron del agrado de los empresarios, terratenientes, jerarquía de la iglesia católica, ni de algunos altos mandos militares y ni para el gobierno de Estados Unidos que para entonces era el principal socio comercial del país.  Guatemala estaba empezando a emprender una senda de desarrollo productivo, económico y social y la construcción de una democracia plena, efectiva y participativa que impulsaba el bien común, que buscaba su independencia económica, política y la defensa de su soberanía.

Muchos fueron los intereses que se afectaron en la revolución del 44 por lo que se fraguó la contrarrevolución de 1954. Por lo que ejecutan una nueva invasión a nuestra nación, poniendo en marcha nuevamente políticas nefastas para frenar el desarrollo del país y el progreso de sus ciudadanos.

Hoy a los 65 años de esa traición de mandos militares y de la prevalencia de los intereses mezquinos de la clase opresora, que financiados por el gobierno de Estados Unidos llevaron a cabo el derrocamiento del presidente Jacobo Árbenz Guzmán, hacemos patente nuestro enérgico rechazo. Observamos, recientemente   la prepotencia  de como trata el presidente Trumpp  a Guatemala  y a sus funcionarios para convertir al país  en un tercer país seguro, concepto  de la política del Gran Garrote.

La contrarrevolución no sólo truncó la incipiente democracia revolucionaria, incluyente y de justicia social que aquel nuevo sistema diseñado por Juan José Arévalo Bermejo y Jacobo Árbenz Guzmán había logrado; sino también se inició nuevamente la persecución, asesinatos, desapariciones, exilio y encarcelación a quienes habían apoyado y participado para el logro de esos grandes cambios.

Es a partir de ese hecho criminal hasta la fecha, que unas pocas familias, algunos mandos militares, los partidos políticos de derecha, segmentos de la iglesia católica y de protestantes, que se mantienen políticas de opresión, empobrecimiento y desinterés por las grandes mayorías del país.

Tenemos una democracia formal pero no representativa del pueblo, una alianza empresarial-militar en los gobiernos, explotación severa de la fuerza de trabajo de la clase trabajadora, el despojo de las mejores tierras y sus territorios a pueblos originarios, para concentrar y tener bajo su poder la excesiva riqueza económica y las mejores tierras, violando el derecho a la organización sindical, a la educación, a la salud pública, negación a salarios dignos……es más los actuales salarios de hambre, los califican de excesivos, cuando  no alcanzan ni para comer bien a una familia.

Para sostener este sistema salvaje destructor, han impuesto la corrupción, impunidad y clientelismo por medio de un pacto de corruptos y una alianza criminal de quienes tienen bajo control o secuestradas todas las instituciones de gobierno central, ejercito y municipal.

Ante lo manifestado, se puede afirmar que como resultado de esas políticas y sistema se tiene el 60% de la pobreza a nivel del país y el (89% de pobreza rural), más del 50% de desnutrición crónica de la niñez de 0 a 5 años, la permanente crisis política y social, la poca cobertura educativa en el nivel medio y diversificado  y pésima calidad de  infraestructura  escolar y situación parecida en salud pública, el desempleo y subempleo, las condiciones y políticas laborales empresariales-gubernamentales están orientadas para la máxima explotación de la fuerza física y mental de la clase trabajadora, principalmente la de los pueblos originarios en el sector agrícola.

Además, los pueblos originarios están totalmente abandonados, excluidos de servicios básicos y salvajemente explotados, con mayor prevalencia en las maquilas, en la caña de azúcar, la explotación de la palma de aceite (palma africana), las bananeras, el cultivo de café, entre otras, el excesivo despojo de tierras, llevando a más concentración en pocas familias. Las mejores tierras cultivables están en propiedad de los que más tienen. Hay altos precios de productos de mayor consumo popular.

No es verdad que las políticas de los empresarios y gobiernos sean o estén logrando el desarrollo integral del país. Quieren  privatizar  con leyes y proyectos de construcción y de ampliación de carreteras. Es condenable la mentira y manipulación del empresariado y gobiernos cuando aseveran que ellos están trabajando para el desarrollo de Guatemala, efectivamente si es un modelo de desarrollo para el empresariado y politiqueros, porque desde 1954 a la fecha tienen más tierras bajo su poder, han acumulado riqueza a costa de la explotación salvaje de la clase trabajadora y robo mediante la falta de pago de los salarios mínimos, la falta de pago  de las cuotas la seguro social, la falta de inscripción de los trabajadores al seguro social, la falta de cumplimiento de las leyes laborales, la evasión y elución fiscal,  que se traduce  a  condiciones de vida  toxicas para millones de ciudadanos, tan es así   que millones han optado  a migrar, a pesar de los riesgos, lo que se aúna a  salarios de hambre y  a altos niveles de violencia física y psicológica y  muerte.  Que los gobernantes y  sus cooptadores deciden e imponen, los altos precios de productos básicos por las nubes, la prohibición y violación a la libertad sindical, etc.

Todo esto se sostiene desde 1954, acompañado de la violencia y crímenes contras sindicalistas y ciudadanos, basta señalar los constantes asesinatos, violencia psicológica, manipulación, chantajes, despidos y campañas de desprestigio al derecho de sindicalización y a la negociación colectiva, la cooptación e injerencia que tienen los bufetes patronales de la impunidad para tener bajo control a ciertos Jueces de Trabajo, al Ministerio de Trabajo y principalmente la Inspección General de Trabajo. Lo condenable y peligroso son ciertos grupos de paramilitares y policías privadas que tienen contratados o pagados con el fin de tener bajo control a la clase trabajadora y en algún momento hasta eliminarlos físicamente a quienes reclaman sus derechos laborales y humanos o hacen uso de sindicalizarse.

Esas políticas y realidades indicadas en el párrafo anterior se respaldan con las disposiciones de Jimmy Morales, tras no haber incrementado el salario mínimo que no alcanza para cubrir la canasta básica, tras haber aprobado el Reglamento 89-2019, para desfigurar  el Trabajo Estable a Trabajo a Tiempo Parcial, argumentando que es para aplicar el Convenio 175 de OIT, pero que verdaderamente lo que promueve es la reducción del salario mínimo  a la mitad o aun menos  y  reducción el Bono 14, el Aguinaldo   y la jubilación como  poniendo  en grave riesgo de quiebra el  programa de enfermedad, maternidad y accidentes del IGSS, como  un primer paso a la privatización del mismo.

El Reglamento 89-2019 es jurídicamente lesivo, por lo mismo es inconstitucional, ya que viola artículos de la Constitución Política de Guatemala, así mismo, viola el mismo Convenio 175 de OIT, porque el espíritu de este es proteger al trabajador, no causar que los trabajadores trabajen en condiciones paupérrimas. No conformes con este reglamento, resulta que ahora han presentado una Iniciativa de Ley sobre Trabajo a Tiempo Parcial ante el Congreso de la República, un organismo cooptado por corruptos serviles a los intereses empresariales, debido a la lucha sindical contra el Reglamento 89-2019 para que se declare la suspensión total.

Además, están impulsado una serie de Iniciativas de leyes regresivas, que de aprobarlas los corruptos diputados, traerán serios daños a la inmensa mayoría de la sociedad, tal el caso del control y abolición de ONGs, las reformas a la Ley de Servicio Civil, el Código Procesal Laboral, la desregulación de los pocos Pactos Colectivos, la negativa a mejorar los salarios, la no inscripción de trabajadores al IGSS. Cada vez más el Ministerio de Trabajo pone obstáculos o trabas para inscribir nuevos sindicatos o entresijos a los que ya están inscritos legalmente; todo esto viola las leyes nacionales, Convenios de la OIT y otros tratados internacionales ratificados por Guatemala y el libre ejercicio a la libertad sindical.

Ante el lamentable  asesinato de los soldados en el Estor, Izabal, hecho que dejo dudas de cómo y por qué sucedieron los hechos, igual que dudas sobre las verdaderas causas por las que enviaron la patrulla militar a ese lugar, se impuso el Estado de Sitio. Lo más desastroso es que se impuso en otros 5 departamentos y 21 municipios, demostrando que el objetivo del gobierno era auto proteger los intereses de bandas saqueadoras de las riquezas, destructoras de bosques, exterminio y contaminación del agua, someter bajo control y perseguir a líderes comunitarios, acoso y violencia sexual a mujeres. Durante el Estado de Sitio se capturaron más personas ebrias que narcotraficantes. Se evidenció que poco sirvió para proteger, dar seguridad o beneficiar a la población.

Guatemala está inundada de crimen organizado y narcotráfico, por otra parte, abusan y sirve para más corrupción y solo muestran enormes cantidades de dinero malgastado, véase lo ocurrido en el mal diseño,  mala ingeniería y construcción como supervisión del “libramiento de Chimaltenango”. El pueblo tiene la potestad de exigir cuentas claras, en qué se gastan los impuestos que los ciudadanos pagamos. El costo, sin ningún control, de lo realizado durante el Estado de Sitio, acaso no hubiera sido mejor invertirlo en generación de trabajo, en educación, en salud y en una verdadera seguridad para la población indefensa ante la creciente e incontrolable ola delincuencial, el fortalecimiento de maras y pandillas que no dejan caminar, trabajar ni comercializar a la gente que necesita ver como se gana la vida para sobre vivir.

Finalmente, se puede concluir que Guatemala desde 1954 a la fecha sigue siendo un país aletargado y dependiente, en el cual los gobiernos no han generado políticas que provean oportunidades para trabajo decente ni salarios dignos, sin libertad sindical y poca negociación colectiva, sin un sistema de justicia transparente y ágil, sin oportunidad para estudiar, para recrearse y ni hacer deportes. Esto ha obligado a miles de miles de guatemaltecos a migrar a otros países, principalmente a los Estados Unidos, pero quienes migran en la actualidad en busca de una oportunidad de trabajo, son criminalizados, perseguidos, encarcelados y odiados por el Presidente y el gabinete de Donald Trump, ni a ese gobierno ni a sus antecesores, se les puede calificar de amigos del pueblo de Guatemala. Solamente el servil y vendepatria de Jimmy Morales, la Canciller Sandra Jovel y el Ministro de Gobernación, aceptan y permiten la humillación a nuestro pueblo y la injerencia de Estados Unidos en el quehacer de un país “supuestamente” independiente. Con sus acciones estos funcionarios han fortalecido y prolongado su dominio e invasión, la que mantienen desde 1954 en Guatemala y otros países de América Latina.

 

¡QUE VIVA LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE DE 1944!

¡QUE VIVAN LAS CONQUISTA REVOLUCIONARIAS, TODOS Y TODAS A DEFENDERLAS!

¡TODOS Y TODAS A OPONERNOS A LA REBAJA DE SALARIOS Y ELIMINACION DE DERECHOS LABORALES!

¡NO AL TRABAJO A TIEMPO PARCIAL O TRABAJO POR HORA, ES MAYOR EXPLOTACION!

¡PUEBLO DE GUATEMALA, ANTE LA CRISIS, OTRA REVOLUCION, ES POSIBLE!