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NUESTRA SOLIDARIDAD Y CONDOLENCIAS A FAMILARES DE LA TRAGEDIA OCURRIDA EN CHIAPAS MÉXICO

 

 

La tragedia ocurrida el 9 de diciembre de 2021 en Chiapas, México, en la cual perdieron la vida más de 55 personas nos entristece a todos y todas. Es lamentable que personas deban migrar todos los días por la falta de oportunidades y la desesperación en que vive el pueblo guatemalteco. Las personas víctimas de este horrible accidente soñaban con tener una oportunidad de trabajo con salario digno, se encaminaban fuera del territorio guatemalteco a buscar por una vida mejor para sus familias, pero la muerte los atrapo. 

 

Constantemente suceden hechos como este, en los cuales, en vez de realizar un sueño, se pierden vidas humanas, dejando más luto y dolor en los corazones de familias centroamericanas y de otros países. Esto es absolutamente condenable y repudiable sobre todo porque que son el resultado de las políticas del salvaje sistema capitalista neoliberal y de la corrupción de los gobiernos mafiosos y criminales. 

 

Esta tragedia ocurrió un día antes de conmemorarse los 73 años de haberse emitido la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU, la cual tomó vida el 10 de diciembre de 1948. En dicha declaración se reivindican derechos vitales para los seres humanos, cuyo respeto tiene impacto directo en la situación económica de cualquier país. Sin embargo, en Guatemala, las grandes corporaciones empresariales y las redes de estructuras de mafiosas enquistadas en los partidos políticos tradicionales, no han permitido construir una verdadera democracia en el país, en donde se valore la vida y se privilegie la justicia social. Esto ha provocado migraciones masivas que buscan una mejor oportunidad de trabajo con salario digno para una vida decente.  

 

Enviamos nuestra solidaridad, condolencias y un abrazo fraterno a las familias de las víctimas de esta catástrofe y les animamos a ser más fuertes para demandar justicia y que los gobiernos reparen los daños a las familias enlutadas. Debemos exigir a los grandes empresarios y gobiernos ineptos, inhumanos y corruptos, asumir su responsabilidad, no solo en este hecho, sino en todos los otros que sucedan a miles de personas obligadas a abandonar a sus familias y sus comunidades, debido a las políticas públicas y privadas que mantienen la severa explotación de la fuerza de trabajo, el alto costo de vida, la falta de servicios de salud y de educación de calidad, la violencia e inseguridad de las familias, la impunidad, el desempleo, los bajísimos salarios, la total ausencia de justicia social y la lentísima aplicación a la justicia pronta y cumplida.   

 

La migración se sustenta en condiciones económicas paupérrimas, solo con trabajo y salarios dignos, con un sistema de justicia pronta y cumplida, con oportunidades integrales para la niñez y la juventud y con una auténtica democracia real y participativa se puede parar con esta tragedia humana. 

 

“La migración es un derecho humano, es búsqueda de una mejor vida”