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A LOS 25 AÑOS DE LA FIRMA DE LA PAZ FIRME Y DURADERA

 

 

Guatemala está inmersa en una dictadura económica, empresarial, militar y neoliberal, que hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Con los tres últimos gobiernos se ha profundizado la injusticia social y fortalecido la corrupción. No podemos hablar de un país democrático, cuando constantemente se violan derechos humanos y laborales, sepultando la agenda política más importante de los últimos años (como fueron los Acuerdos de Paz) y la esperanza de encausar a Guatemala por los senderos de desarrollo social, hacia una democracia más sólida y un verdadero estado de derecho.

 

La firma de la paz, solamente le dio paso al fin del conflicto armado interno y es hoy una esperanza truncada, simplemente letra muerta. Y peor aún, se han creado las bases para mantener al pueblo acomodado, indiferente y sin conciencia de clase. Ni los grandes empresarios y ni los gobiernos de turno han cumplido con el verdadero espíritu de los Acuerdos de Paz y sistemáticamente se ha destruido la institucionalidad creada para cumplimiento de estos acuerdos de paz.

 

Este 29 de diciembre del 2021 se cumplen 25 años de aquel acto tan valioso e importante para nuestra Guatemala, que, de haberse respetado en sus contenidos, podría haber logrado mejorar las condiciones económicas y sociales de millones de guatemaltecos y guatemaltecas. Se podría haber creado un país consolidado, dinámico y mejor preparado para enfrentar los retos que en la actualidad vivimos. Sin embargo, ese sueño ha sido impedido, no ha habido ni voluntad política, ni visión de país, ni un verdadero espíritu democrático para lograr que el pleno cumplimiento de los acuerdos de paz. Si desde la firma de la paz se hubieran aplicado y cumplido todos los compromisos, hoy Guatemala sería un país con mayor riqueza, la población no enfrentaría tanta pobreza, altas tasas de desempleo, y miserables salarios, ni la mitad de sus niños sufrirían desnutrición crónica.

 

La política fiscal sigue protegiendo y privilegiando a los grandes poderes económicos de poquísimas familias. Mientras estas familias se enriquecen con sus grandes negocios y se benefician de las prebendas estatales, los sistemas de salud y educación pública se mantienen en condiciones deplorables. Nos han llevado al total debilitamiento de todas las instituciones de gobierno, tal el caso de la Corte de Constitucionalidad, el Tribunal Supremo Electoral, el autonombramiento de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, el Ministerio Público y la disminución del gasto social. Hoy existe el peor presidente y gobierno de los últimos años, quien beneficia a los grupitos que históricamente gozan de grandes privilegios, desprotege a las clases populares, se criminaliza y encarcela a los defensores y defensoras de derechos humanos y en otros casos asesinan a líderes comunitarios o a quienes exigen justicia social. Mientras tanto, el pueblo sigue hambriento y las desigualdades se acentúan, es necesario retomar la agenda de los Acuerdos de Paz para guiar los destinos de este país. La Paz no es solamente ausencia de conflicto armado, es procurar el bienestar común y una redistribución equitativa de la riqueza nacional. 

 

¡TRABAJO Y SALARIO DIGNO, PARA UNA VIDA DIGNA!, ¡NO MAS EXPLOTACION NI SALARIOS DE HAMBRE! 

 

Guatemala, 29 de diciembre de 2021.